Monday, September 23, 2013

A 40 Años

Cuarenta Años de resistencia.


Mucho tiempo de querer contar este episodio, la historia de un individuo, a la vez,  la de tantos, que no figuran en los textos oficiales, de  quienes ocuparon roles en el gobierno de la Unidad Popular, de aquellos que hoy escriben sus memorias y rescatan la valentía  de otros y las acciones o la gestión en determinadas actividades, sea en la producción o en la política.

Mi intención es narrar un trozo de la vida de un joven militante de la vida, de aquellos que buscan mejores horizontes, en la perspectiva de calidad de existencia que les ofrecían  los gobiernos de turno para esa poca.
 Recuerdo que Gabriel Mancilla, egresado de una escuela técnica  por finales delos años sesenta, se dedicaba a reparar artefactos eléctricos y transistores de equipos de sonidos, pero el, tenia mas ambiciones, sus capacidades estaban por sobre ese nivel y les asustaba  la pobreza que le había tocado vivir en su infancia, el era producto de esa selección natural de sobrevivencia y a la vez,  del desarrollo desigual, determinado por una sociedad de clase.   A la llegada del gobierno de unidad popular, se le ofrecía la oportunidad de continuar estudios superiores,y en su misma especialidad, para lo cual leía mucho, invertía en textos y cuanta revista especializada encontraba. Su norte era un proyecto de vida mas cómoda para sostener su reciente matrimonio en el año 70.
No estoy seguro que haya militado en el Partido Comunista, pero en las deliberaciones familiares por esos días  el defendía el proceso de la U.P. ante la oposición del resto de su familia, que siendo muy pobres, se alienaban con el momiaje golpista.
 Después de conseguir una casa, para su núcleo familiar, Gabriel preparo exámenes  para entrar a estudiar a la U. Tecnica del estado, en la sede de Electrónica de calle Ecuador, año 73, y allí lo pillo el golpe gorila. Después de eso mi primo, no volvió a ese lugar, quedo muy deprimido, desolado por el horror, y por su entorno familiar que festejaba, cuando el lloraba.
A todos se nos pusieron difíciles las cosas y a el, junto con sostener solo los gastos de hogar e  hijos, el dolor del alma de ver un país militarizado, la supremacía del uniforme militar y la prepotencia, propia del que posee un arma y que su voz de mando se impone en esas condiciones a toda sabiduría e inteligencia, lo debilito y su proyecto de vida se redujo a la sobrevivencia, a pasar el día, todo para su familia nada para el.
Ese agotamiento de la fuerza vital, que los galenos llaman depresión  lo invadió  la nube gris lo envolvió  el día a día se hizo insoportable, pues su renta, no le permitía  recreación alguna, mas no fuese alienarse en el consumo de drogas y alcohol, lo que era aceptado por la autoridad de la época   al contrapeso de toda acción política de oposición  por parte de los organismos de seguridad de la tiranía en el poder. Pero el se negó a esa condición  infrahumana de vida, a que sus hijos, a quienes crió con valores de decencia, solidaridad, les tocase pasar por la miseria de ver un entorno destrozado, por un régimen que imponía a la fuerza su voluntad de privatizar lo que había de monopolio natural del país  sus recursos y servicios públicos y el zarpazo a todos los beneficios alcanzados por la clase trabajadora en décadas de lucha. 
Antes del año ochenta, solo alcanzo a conocer, las movilizaciones de los familiares de las victimas de derechos humanos y en ese contexto de terror,  de el cual el delibera y comenta con otros familiares , ante la impotencia de un horizonte tan oscuro, el toma la valiente decision de terminar su vida, y una noche de Invierno del año ochenta, es encontrado ahorcado en el patio de su casa.
Es que tantos como el, fueron victimados por el influjo de la competencia desatada de el mas mejor o el mas fuerte en condiciones de una desigualdad brutal, desigualdad material sostenida por una supraestructura ideológica  cuyo contenido es el racismo biológico  que se expresa en las infrasestructuras de servicios de salud, educación  transportes y condiciones laborales de pésima calidad, para quienes viven de la renta de su trabajo.
Un régimen de sociedad esclavizada por el consumo suntuario o su equivalente vicario, consumir para satisfacer la ansiedad de tanta injusticia o un estatus que les permita conservar la dignidad. Un régimen que permite intervenir la soberanía de un pueblo, mediante un decreto de fuerza llamado constitución  que impone por la fuerza de las armas y el terror de estado, el monopolio de la ideología del neo liberalismo  incapaz de resolver la proposición mas básica de una oración, en cuanto sistema equitativo de riqueza.

A 40 años del zarpazo, de un régimen de tiranía  la herencia que nos toca hoy vivir es un régimen de dictadura. Si, porque todas las instituciones vigentes de un sistema democrático  republicano,  el resquicio empleado por la actual clase política otorgan todas las prerrogativas a quienes detentan el poder del estado, recogido de los autores del genocidio de el gobierno cívico militar, quienes legislan con la tesis de los vencedores del 73, y con rentas extraordinariamente inalcanzables de cualquier asalariado y en condiciones de vida demasiados ostentosas en comparación a la repartición de la riqueza de las mayorías de este país. 
Por ello no olvidar, a quienes sufrieron la tiranía y no aparecen en el memorial de los derechos humanos, victimas directas del zarpazo  a los desheredados del nuevo sistema, que llevo a la muerte a tantos, por pena, deudas, rupturas familiares, a los zombies dominados por las drogas, alcohol, a los empujados a la vida fácil de la delincuencia, y castigados en los penales atochados por delitos menores, delitos de hambre, de sobrevivencia, y cuyos hijos y nietos heredan esas practicas, de las cuales muchos familiares de los actuales parlamentarios, también se contagian, pero son favorecidos en sus castigos por quienes detentan el poder, entregando cartas certificadas con el sello del congreso de buena conducta y ciudadanía intachable de estos patos malos VIP.
 Por todos ellos, esta dictadura de clase debe terminar, esta dictadura del privilegio debe acabar  cuarenta años ya es mucho, a legislar con los pies en las calles, y los brazos en alto, solo la lucha nos hará libres.
 Dedicado a Gabriel Mancilla, donde quiera que estés.